miércoles, 26 de agosto de 2009


Se han enviado las cartas transcriptas a algunos medios:

Sr. Director,

Hoy se debate la reforma al artículo 77 de la Constitución, que de ser aprobada en el plebiscito el 25 de octubre, permitiría el voto de los uruguayos en el exterior. Como debate aislado, se transforma en una pulseada electoralista o discusión logística. Como elemento de un debate más amplio, lo que está en juego es qué modelo de país quiere el Uruguay. 

Los uruguayos residentes en el territorio forman, junto con los uruguayos en la Patria Peregrina, una misma nación; es hora de transformar al gran caudal de emigrados en una ventaja competitiva para el Uruguay, que con su pequeño mercado doméstico y su falta de masa crítica, no tiene una mejor alternativa de desarrollo que la de la integración total de sus ciudadanos en el mundo.

El impacto que podría tener una política de vinculación activa, estructurada, que utilice a miles de embajadores y agentes de inteligencia, es potencialmente enorme. Lamentablemente, ni siquiera se ha hecho la tarea básica de llevar buenas estadísticas. ¿Cuántos son, dónde viven y qué características tienen los uruguayos dispersos por el mundo? A los ciudadanos del D20, como se ha dado en llamar a esa masa borrosa de expatriados del orden de medio millón de personas, hay que darles la posibilidad de contribuir en la definición del modelo de desarrollo. Hay que hacerlos partícipes de la apuesta nacional. Hay que seducirlos para que se mantengan activamente vinculados con el Uruguay o para que eventualmente decidan repatriar sus conocimientos, su capital, su prestigio, o su oficio. 

Como muchos uruguayos en el exterior, sueño con poder participar plenamente de la soberanía que me corresponde como ciudadana. Quisiera que mi país me reconociera como un recurso valioso y me convocara, y que me permitiera naturalmente ser partícipe de su autodeterminación.

Quienes argumentan en contra de la reforma propuesta, alegando que para tener el derecho a votar hay que pagar impuestos, están planteando una restricción nueva. Votan los estudiantes aunque aún no aporten económicamente, votan quienes no tienen ingresos suficientes para pagar impuestos, votan los desempleados, votan los mantenidos - siempre y cuando estén físicamente presentes en el territorio uruguayo.  Cuestionar el derecho al voto en estos términos, parece ir en contra de la historia.

Quienes dicen que no es justo que voten los no residentes porque son indiferentes a las consecuencias de una buena o mala elección,  asumen que el destino del país no afecta la vida de quienes, aún estando en el extranjero, necesitan intervenir para apoyar a sus familiares con remesas de dinero (200 millones de dólares en el 2008) o compras por Internet (IVA incluído); o de quienes, después de haber ahorrado por muchos años, tienen la intención de repatriarse junto con su patrimonio. No hay ninguna garantía que quien votare desde el exterior, lo hiciere a conciencia y en función de una apuesta personal seria. Tampoco hay ninguna garantía que, quien reside en Uruguay y vota hoy, no se irá al día siguiente, o al año siguiente. La experiencia demuestra que de hecho es probable que así sea.

En definitiva, no parecen aplicarse los mismos estándares de contribución económica o compromiso a quienes residen dentro y fuera del territorio.

El destino de un país no lo hacen sólo los gobiernos, lo hacemos los ciudadanos. Por ende, el resultado de esta consulta no define, por sí solo, nuestra suerte.  Sin embargo, es un gesto muy importante y que nos acercará a - o nos alejará de - un Uruguay más moderno, más competitivo, más innovador y con más ganas de apostar a lo grande, que de dejarse paralizar por miedos irracionales.

Atentamente,

Marta Jara

CI 1555416-7

m.jaraotero@gmail.com http://www.sialvotodelosuruguayosenelexterior.blogspot.com/

(Quien suscribe es residente en México dónde se desempeña como Presidente de Shell México.)


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Señor Director,

El Consejo Consultivo de uruguayos en México, Distrito Federal, desea compartir por este medio su posición en vísperas del plebiscito para aprobar el voto de los uruguayos en el exterior.

Representamos una comunidad que tiene 6000 miembros (existen otros 6000 en otros estados de México), y que mantiene vivas nuestras tradiciones, incluyendo la celebración de Fiestas Patrias y el consumo de productos uruguayos.  Realizamos una labor de difusión cultural, destacándose este año varios eventos relacionados con la memoria de Mario Benedetti, un autor muy querido en México. También hemos realizado obras solidarias, como el envío de ayuda a Uruguay durante las inundaciones, así como a varias comunidades en México, afectadas por desastres naturales.

Durante la visita del Dr. Tabaré Vázquez a México en 2008, participamos como uruguayos, sin distinción de afiliación política, en distintos actos y brindamos apoyo a la misión comercial que acompañó a la visita de Estado, con más de 200 representantes.

Estamos orgullosos de ser uruguayos y asumimos el deber de actuar como dignos embajadores. Sentimos que realizamos un servicio a nuestro país y que junto a todos los uruguayos alrededor del mundo formamos una misma nación. Los uruguayos del Departamento 20 somos aproximadamente medio millón de personas, un número muy significativo para un país tan pequeño como el nuestro. El aporte económico no es despreciable: remesas de dinero por 200 millones de dólares (2008), compras por Internet, consumos durante visitas, inversiones inmobiliarias. Nos interesa y nos afecta lo que pasa en Uruguay, y lo que pasa con los uruguayos, donde quiera que estén. Es falso decir que las elecciones son una apuesta que no nos afecta.

Creemos que la imposibilidad actual de votar desde el exterior es ajena al espíritu de nuestra Constitución y discrimina a quienes no tienen los medios y posibilidades de viajar para el acto electoral. La ley actual no permite ni siquiera votar a quienes están ejerciendo funciones diplomáticas o de representación ante organismos internacionales.

Es por esto, que apelamos a quienes tienen la posibilidad de votar este 25 de octubre, para que apoyen la reforma que permitirá la participación plena del Departamento 20 y nos acercará para sumar esfuerzos por el bienestar de todos los uruguayos.

Fraternalmente,

Consejo Consultivo México, D.F.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Por qué el voto desde el exterior?

No es fácil encontrar estadísticas confiables respecto a la cantidad y localización de los ciudadanos uruguayos en la diáspora. El consenso parece indicar que el número se acerca el medio millón. Los uruguayos del Departamento 20 somos sin duda una proporción importantísima del capital humano del país. La sociedad uruguaya ha identificado este éxodo como un problema y ha hecho esfuerzos por mantener la comunicación con el Departamento 20, su participación en la vida nacional, e incluso por facilitar la repatriación de los emigrados.  Pero, a pesar de que el tema de la emigración masiva se plantea como un problema que tiene ya casi medio siglo, no hay una clara voluntad que se traduzca en acciones para contenerlo;  lo que abundan son repetidas expresiones de frustración por parte de la sociedad que reconoce que se desangra de un recurso vital. Mas allá de lo preocupante del fenómeno visto desde el punto de vista demográfico con un impacto a nivel nacional,  no se puede olvidar que esta tendencia macro es la suma de las historias de miles de familias que tienen que asumir con triste impotencia el desarraigo de sus hijos.

Que puede esperar Uruguay de los emigrados?

Entre los emigrados están aquellos que tendrían interés en repatriarse y aquellos que definitivamente mantendrán su residencia en el exterior. Tanto unos como otros tienen el potencial de aportar económicamente y socialmente al desarrollo del Uruguay.  Existe un espectro de posibles contribuciones económicas: remesas de dinero, inversiones inmobiliarias en zonas turísticas o para retiro, repatriación de ahorros en el caso de quienes decidan afincarse nuevamente en el país,  aporte de conocimientos que se hayan adquirido o perfeccionado en el exterior, contribución a fundaciones sin fines de lucro.

Además, se pueden incrementar significativamente las posibilidades de intercambio comercial y cultural con otros países, gracias a los lazos que generan las comunidades residentes en ellos (Un ejemplo notable de este tipo de fomento de las relaciones es el de los escoceses o irlandeses, un caso distinto al imperialismo inglés). Los uruguayos emigrados, mejor representados e incluídos en la sociedad uruguaya, podrían expandir los horizontes de nuestros intelectuales, artistas, científicos, inventores, comerciantes y productores. Un mejor acceso al mundo es una necesidad imperiosa para un país que no cuenta con una masa crítica humana dentro de sus límites geográficos.

Por qué regresarían los uruguayos que han salido en busca de prosperidad económica?

El fenómeno de la emigración masiva se ha extendido por un período que va mucho mas allá de los años de persecuciones políticas, por lo que es razonable asumir que las motivaciones del emigrante son predominantemente económicas y relacionadas con oportunidades de desarrollo profesional. El hombre está hoy más expuesto que nunca a una variedad de opciones asombrosa, y los países deben competir por atraer al factor humano de calidad.

Es probable que quien vive en Uruguay no llegue a valorar muchas de sus ventajas, y no perciba la ventana de oportunidad para transformar a nuestro país en uno de los mejores lugares del planeta. No es una frase romántica que emana de la nostalgia, es una visión que se puede articular con bastante claridad: Uruguay cuenta con ventajas comparativas frente a la mayoría de los países del mundo, de veras difíciles o hasta imposibles de igualar (en el caso de las ventajas naturales).

- Baja densidad de población, abundancia de recursos estratégicos como el agua, la tierra cultivable y fuentes alternativas de energía  (eólica y solar)

- Ausencia de actividad sísmica y azotes meteorológicos estacionales (huracanes, etc.)

- Bajo grado de contaminación (alta proporción de generación hidroeléctrica, ausencia de transgénicos e industria nuclear).

- Seguridad interna y externa, ausencia de conflictos étnicos o religiosos. (Si bien sabemos que lamentablemente la seguridad en Uruguay se ha ido deteriorando, en términos relativos, sigue siendo un lugar muy seguro. En lo relativo a las relaciones internacionales, Uruguay no representa una amenaza de ningún tipo para otras naciones. Esto le permitiría obtener términos de intercambio preferenciales.)

- Alto índice de desarrollo humano y de alfabetización.

- Alto índice de transparencia,  seguridad jurídica y estabilidad institucional.

Por supuesto, que muchos de estos atributos requieren que la sociedad intervenga activamente para preservarlos y aún mejorarlos. También es cierto que los calificativos siempre son relativos. Pero tenemos una base privilegiada para poder reinsertarnos en el mundo en esta etapa de transición tecnológica que está surgiendo inevitablemente a partir de la amenaza del cambio climático (que tendrá en consecuencia profundo impacto social y económica). Para capitalizar estas ventajas hace falta una clara visión innovadora y el total aprovechamiento del capital humano. 

Que tiene que ver todo esto con el voto desde el exterior?

La posibilidad práctica de ejercer el derecho al voto es una condición primaria para la inclusión de la población en la diáspora.  Para transformar Uruguay en un lugar atractivo, que compita con el resto del mundo, necesitamos poder participar.  Necesitamos involucrarnos a través de los Consejos Consultivos y poder sentir que nuestra participación será tenida en cuenta en los procesos democráticos. La abstención en los países en los que el voto no es obligatorio es altísima, con niveles de  autoexclusión que llegan al 50%, es decir que el derecho a votar no despierta un interés universal.  Es de esperar (asumiendo que el voto en el exterior fuere optativo), que quienes optaren por ejercer su derecho al voto serían aquellos ciudadanos que si bien residen en el extranjero, se sienten comprometidos y quieren participar en definir el destino del país. Son aquellos potenciales participantes en la construcción de un proyecto de país al que aportarían recursos económicos y humanos. Dejarlos afuera, excluírlos, no sólo es injusto (ya que los residentes en el extranjero conservan su calidad de ciudadanos, y la imposibilidad de ejercer el voto es circunstancial), también es poco inteligente, ya que se desaprovecha uno de los recursos claves necesarios para lograr que el Uruguay alcance la prosperidad que potencialmente atesora.